08.04 / Temblor

Cuando tienes un hijo de dos años tus conversaciones suceden a menudo en los parques. Hace poco, mientras Lucas hundía su pala en la arena, un abuelo chileno que cuidaba de su nieta me explicó que para ellos los terremotos solo cuentan a partir de la magnitud siete u ocho. El resto solo son temblores habituales que les acompañan en su cotidianeidad.

Necesitamos poner nombre a las cosas. De lo contrario parece que no existan aunque nos acompanyen.