El mismo año en que nací, 1985, se inaugura el Fossar de la Pedrera como espacio de memoria histórica. También sucedieron otros eventos atravesados por lo oculto, lo subterráneo y la violencia institucional que agredieron a multitud de cuerpos. Este es un proyecto mutante, entre lo visual y lo literario, que se adentra en las entrañas de la tierra para dejar a la vista el silencio.