Sismógrafo. Consiste en un péndulo que se mantiene inmóvil mientras todo a su alrededor se mueve.
Cuando tienes un hijo de dos años tus conversaciones suceden a menudo en los parques. Hace poco, mientras Lucas hundía su pala en la arena, un abuelo chileno que cuidaba de su nieta me explicó que para ellos los terremotos solo cuentan a partir de la magnitud siete u ocho. El resto solo son temblores habituales que les acompañan en su cotidianeidad.
El mismo día de mi nacimiento, en Chile se fueron a la cama con una sacudida de 7.5 en la escala Richter, lo suficiente como para producir dos muertos por un ataque al corazón.
A Charles Francis Richter, también le dejó de bombear el suyo unos meses después por una insuficiencia cardíaca. Para aquel entonces la escala que lleva su nombre ya era considerada imprecisa a la hora de referirse a seísmos de estas magnitudes. No obstante, los medios de comunicación siguen utilizándola, haciendo perdurar su nombre como el creador de la misma, a pesar de que la elaboró en colaboración con Beno Gutenberg.
A este segundo le ofrecieron dar nombre a algo menos popular pero no menos increíble: el límite entre la parte sólida y líquida del núcleo terrestre. Beno definió el lugar a partir del cual las piedras se funden, conocido hoy como la discontinuidad de Gutemberg. //
Necesitamos poner nombre a las cosas. De lo contrario parece que no existan aunque nos acompanyen.
